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Rosa Mª Fernández García-Las huellas de las experiencias tempranas…

Rosa Fernandez_garcia_Las huellas de las experiencias tempranas
La autora describe las consecuencias de la vida pasada de sus hijos en sus sistemas nerviosos y en el aprendizaje. Nos comparte en este texto contenidos científicos sobre el cerebro y su funcionamiento, y lo hace llegando al corazón.

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Bajo el título «El arte de generar posibilidades», la Asociación Biraka organizó en Vitoria-Gasteiz las «Jornadas de apego, resiliencia y parentalidad  positiva»  en febrero de 2017.  Entre el elenco de profesionales que trataron sobre el arte de conectar, posibilitar y ver al otro más allá de sus dificultades, la bióloga Rosa Mª Fernández habla de Neuropsicología y nos ilustra de forma muy clara la repercusión que tiene el desamparo temprano en el desarrollo del sistema nervioso.

Con esto quiero decir que si un padre no responde ante la llamada del hijo de forma repetida, eso deja huella en ese sistema nervioso que está en pleno desarrollo. Que se responda bien, que se responda mal, que llore, que no llore,… Todo eso afecta al desarrollo normal del sistema nervioso. Esas primeras experiencias van esculpiendo nuestro cerebro y determinarán de alguna manera nuestra forma de ser. Lo queramos o no, nuestro cerebro viene determinado por nuestra genética −que depende de nuestros padres biológicos−, pero será esculpido por el entorno. Y ahora además sabemos que lo hará a través de procesos epigenéticos.
Rosa Mª Fernández García

Rosa Mª Fernández es profesora Titular de Universidad del Área de Psicobiología de la Universidade da Coruña, donde imparte docencia en Neuropsicología, Biopsicología y Bases biológicas del lenguaje. Doctora en Biología por la UDC está especializada en Genética molecular humana.
La vida personal de Rosa María Fernández cambió en todos los sentidos cuando en 2007, junto a su marido, adoptó a tres hermanos, dos niños y una niña, nacidos en la República Democrática del Congo. El cambio fue aún más radical en el momento en que sus hijos iniciaron la escolarización. Preocupada por su forma de aprender y de relacionarse con los demás se animó a estudiar las consecuencias de la vida pasada de sus hijos en sus sistemas nerviosos. Sus conocimientos los comparte en este texto sincero y clarificador dirigido a familias adoptivas, profesionales y personas interesadas en entender el cerebro humano.

Al ser madre, me he tenido que enfrentar año tras año a la falta de conocimientos que, en general, los maestros de primaria poseen sobre Neuropsicología y sobre la repercusión que tiene el desamparo temprano en el desarrollo del sistema nervioso. Por esa experiencia personal decidí que, al menos los alumnos de Educación que pasaran por mis manos, debían saber ciertas cosas sobre el funcionamiento del cerebro.
Todos tenemos un cerebro. No se trata de un órgano más, pues nuestra personalidad, nuestro comportamiento, nuestra forma de afrontar los problemas en la vida, toda nuestra «individualidad» proviene de él. No es un páncreas, no es un hígado; es mucho más que eso.
Hace aproximadamente tres años un grupo de neurocientíficos publicó, en una de las mejores revistas del mundo, los resultados de su investigación en la que pretendían localizar la diferencia fundamental entre el cerebro de un humano y el de un chimpancé. Está claro que algo debemos de tener para diferenciarnos de esos primates, pero ¿qué determina con exactitud las capacidades únicas que poseemos las personas? Según este estudio, la respuesta está en el «cableado» del cerebro.
El sistema nervioso está formado por neuronas. La diferencia fundamental con otros seres no solo está en el número de neuronas, ni en sus conexiones, sino en el aislante que las rodea. Y es que las neuronas se parecen a los cables de la luz: tienen un envoltorio, un aislante llamado mielina, que favorece la comunicación. La mielina es la encargada de hacer que una neurona transmita el impulso nervioso más rápido. Pues ahí es donde radica la diferencia fundamental: un sistema nervioso más potente, más evolucionado, tiene mielina, mientras que un sistema nervioso poco evolucionado tiene poca o menos mielina. Es decir, la mielina es fruto de la evolución del sistema nervioso.
Rosa María Fernández García

El libro cuenta con el prólogo de Mª Elena Rodríguez Borrajo, terapeuta infantil especializada en desamparo temprano y directora de Alèn, Centro de Atención Psicológica de la infancia.

Una de las cosas fundamentales que he aprendido, es a ayudar a la familia a comprender el porqué de las dificultades. Esto evita que se inicie la lluvia de culpas que suele producirse cuando no entendemos el porqué de las cosas. Las culpas salpican a los padres, quienes pueden considerar que no son lo suficientemente buenos; o a los chicos, que pueden creerse la fuente de la dificultad; o pueden caer sobre la genética, lo no suficientemente buena y además convenientemente lejanos.
Mª Elena Rodríguez Borrajo

Rosa Mª Fernández comparte en este breve texto contenidos científicos actuales sobre el cerebro y su funcionamiento, y lo hace llegando al corazón de todos;  si no se llega al corazón, no se aprende.

Título:Las huellas de las experiencias tempranas en el aprendizaje. ¿Qué efectos tienen en el aprendizaje escolar?
Autora: Rosa Mª Fernández García
Prólogo: Mª Elena Rodríguez Borrajo
microBooks, nº5
octubre, 2017
56 páginas
ISBN: 978- 84-947372-4-4
Precio: 9 €

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