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Gina Aguiar introduce a Leymah Gbowee

Gbowee destaca la necesidad de la presencia de las mujeres en las actividades que impulsan la marcha de un país.

Liberia, «Tierra de los libres», ha sido un país devastado por sus dos guerras civiles, entre 1989 y 2003, con crímenes no resueltos y más de doscientos mil muertos.
Las principales víctimas fueron las mujeres, como en todos los conflictos armados. El 75% sufrió violencia sexual mientras los medios de comunicación lo ignoraban o invisibilizaban.
Pero en el fondo de esas noticias ahí estaban las mujeres liberianas, corriendo, llorando, arrodilladas ante la tumba de sus hijos.
Una de esas mujeres, hoy galardonada con el Premio Nobel de la Paz (2011), también lloraba: lloraba por una guerra que había destruido su futuro como médica o bióloga en una vida tranquila y con posibilidades; lloraba por un país roto de norte a sur.
La guerra terminó con su sueño, pero Leymah Gbowee, tras ser maltratada por su marido y recorrer un largo camino junto a sus cuatro hijos, tuvo otro sueño: un sueño de paz, un sueño en el que rezaba y luchaba por esa paz anhelada con un ejército de mujeres vestidas con camisetas blancas, sin miedo y con el coraje suficiente para devolver la cordura a su tierra. Con ellas hizo historia.
Como señala Gbowee: «No hay modo en que puedas construir la paz si dejas fuera a las víctimas» y destaca así la necesidad de la presencia de las mujeres en las actividades que impulsan la marcha de un país.

Gina Aguiar
Coordinadora del encuentro
«Mujeres que transforman el mundo»

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